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Recorridos de Futuro perfecto

A fines de los años 90 comienzo a pensar en llevar a escena una historia en la que mujeres solas convivan en un espacio oprimente, sin esperanzas. Imagino la vida física y espiritual de esas mujeres, sus ilusiones desbaratadas, sus miedos. Quiero pensar en ellas, conocerlas, imaginar sus destinos. Y más que nada, por qué están donde están, cómo llegaron allí.

En 2009, década y media y catorce obras teatrales después, sé dónde están esas mujeres y por qué.

En 2010 escribo,  les doy nombres y un pasado, porque ya creo conocerlas bien, parecen hablar por sí mismas, tienen carácter. Pero aún no está completa la historia. Un año más tarde, agrego escenas al texto original, ellas necesitan otro personaje, el espejo de un hombre viejo que les hable, que les cuente su peripecia. Los otros hombres, predicadores y revolucionarios están donde tienen que estar. Ahora sí estamos todos.

Fin del 2011, convoco al grupo de actores y diseñadores, nos encontramos, les cuento la idea, les interesa mucho, leen el texto y se sorprenden, tiene humor, me dicen, sarcasmo, les divierte, aceptan.
No encuentro el lugar adecuado para la puesta en escena, todos los sitios resultan chicos, insuficientes, tiene que haber escaleras en escena, escaleras reales, puertas reales. Hasta que entro al subterráneo de la plaza de los Olímpicos. Desde el ingreso a la plataforma de acceso supe que era el lugar.

Comienzos del 2012, empezamos los ensayos, todavía me cuesta creer que se concretará, después de tanto tiempo, es casi irreal la posibilidad. Pero nadie parece tener dudas.

Marzo de 2012
Ya estamos trabajando en el espacio escénico. Tenemos que encontrar acciones, una gestualidad que no sea actual ni conocida, desplazamientos absortos, alienados. Los llamamos los paseos obligatorios. Pero no basta. Agregamos desplazamientos expresivos del temor, la clandestinidad. Cómo se comportan los personajes cuando los ven y cuando no.  Escribo y planifico cuidadosamente todas las transiciones entre escenas. Al mes tengo que romper los papeles y empezar de nuevo. La teoría no sirve de nada.
Todavía no sé quién será quién. Tanto en el texto como a través de las acciones se hará énfasis en la autopercepción de la fisonomía a través de una caracterización artificiosa,  conductas sociales parásitas y la relación entre personajes sometidos a encierro y tratamientos médicos y personajes que eligieron ser libres. 
La vejez y la muerte son mostradas a través de la escabrosa idea del mantenimiento artificial y obligatorio de la juventud.

Primeros encuentros con Laura, que imagina un vestuario para las señoritas, que tienen una edad y no la tienen. Me gustan sus ideas, quedan sedimentándose. El pelo y las manos, algo que nunca se podrá disimular con la edad. ¿Si aparecen con guantes?
Natalia se incorpora a la producción, comienza a venir y compartir el entusiasmo del proyecto.

Abril
Por primera vez en mi trabajo de directora les hablo de los personajes que interpretará cada uno en plena improvisación, les doy un objeto y los nombro, lo reciben y siguen trabajando una hora sin cortar la ficción.
Alabar a dios, bendecir a los fieles, exorcisar el mal, esconderse, escapar, escribir cartas, robar comida, leer a escondidas libros prohibidos, encontrarse con un amante, mirarse las cicatrices al espejo, confabular, disimular la voz envejecida y la falla de las articulaciones, desenfoques de la mirada, sentir los injertos, son nuestras acciones, nos definen. Hay que cuidar de que no parezcan cotidianas y a la vez tengan naturalidad.
Desafiamos la idea de la edad, tenemos dieciséis años, luego treinta, pero en realidad son setenta, ochenta años. Lo que es y lo que se ve es muy distinto.

Mayo
Inés propone imágenes para el maquillaje. Probamos en los ensayos, también en plena improvisación, ella les maquilla las líneas que definirán esa cualidad inquietante y ambigua que buscamos. Rostros máscaras de sí mismos.
Incorporamos el idioma desconocido que propone el texto, hasta lograr que suene como propio.
Acciones que llamamos en replay, en paréntesis, buscamos la exactitud, la idea del flash back, casi cinematográfico.
Patricia es la mujer espejo, las refleja a todas, las ve sin ser vista, sus vocalizaciones, susurros y respiración expresan lo que las mujeres de la historia sienten y no se atreven a decir. Le propongo y me propone intervenir, cortar, seccionar el tiempo, el espacio escénico con su voz y su cuerpo. Una voz que hiere, alienta, acaricia y anuncia.
Coreografías, les ponemos nombres: la danza del apronte de la mesa, de la ceremonia del sacerdote, del muro de los amantes, de las mujeres insectos, del mes antes.

Junio
La música viene incorporándose, cada vez más presente. Hay que encontrar un espacio sonoro no demasiado identificable, sugerente, algunas composiciones de Somei Satoh resultan exactas para lo que buscamos.
El lugar ya está apropiado, cada columna, rincón, debajo de las escaleras, baños, cocina, sótano, hasta las puertas y corredores que el público no verá. Trabajamos a oscuras, con los sonidos de las puertas de hierro, alambres, máquinas vestigios de la subestación de los trolleybuses, el agua sonando en las cañerías.
Los recorridos de la Srta. Sarmiento y su escritorio, tiene que ser impecable, preciso. El escritorio es mesa de asamblea, escenario, altar ceremonial, podio del revolucionario, camilla de enfermo. Hay que lograr que siempre vuelva indefectiblemente a ser escritorio.
Escenas de Sarmiento y Espósito como partido de ping pong, a veces se cae la pelotita, a veces se acelera desesperadamente.
Escena de la asamblea del edificio, cuerdas imaginarias que nos mantienen atadas a los muros y al techo.
Un dibujante imaginario tiene que poder hacer un boceto definido del contorno de cada personaje, accionamos para ese dibujante, para que pueda trazar en dos líneas nuestra silueta y gesto habituales.

Julio
Iluminación planteada, colores, temperatura de la luz, planos, arquitectura.
Realizamos las escenas sin texto, solo con un paralenguaje de respiraciones, quejidos, risas. Ajustes del texto, interescenas.
Momentos de vejez abrupta, recuperarse, disimular.
Pruebas de color de la escenografía, integrada al cemento y las manchas del suelo del lugar, funciona, es muy bueno, los espejos también, el encierro, soportar como actor y personaje el encierro, escuchar correctamente para volver a escena en el momento exacto.

Agosto
Ultimas pruebas de vestuario, ajuste incansable de detalles, peinados, accesorios. Empieza a parecer cierto, se está por concretar, somos veinte en el equipo, nos sentimos muy bien, adivinamos lo que necesitan los otros, nos apoyamos. Esta distopía que pondremos en escena es lo opuesto a la atmósfera de armonía y gentileza que transita el grupo. Disfrutamos cada vez más los ensayos, ahora sentimos el pulso total de la obra, buscamos el ritmo, es difícil pero lo estamos encontrando.

25 de agosto
Pre estreno. Una celebración.

26 de agosto, 1 y 2 de setiembre
Estreno. Más celebraciones. Primeras impresiones del público que nos regocija y da sus opiniones. Los amigos, los compañeros.